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El pan ES una fuente de
energía muy importante. La energía del pan procede de su riqueza en hidratos
de carbono ( constituidos por almidón, dextrinas, pentosanas, celulosa y
azúcares) de muy fácil asimilación y de pronta respuesta lo que permite
cubrir rápidamente las necesidades energéticas del organismo. A diferencia
de otros alimentos, el pan contiene poca grasa por lo que carece de los
inconvenientes que algunas grasas pueden originar en el organismo, como el
colesterol que pueden aportar las grasas saturadas.
El pan en si mismo no engorda siempre que se coma con moderación y de
acuerdo a las necesidades de cada individuo. Si que hemos de considerar con
qué alimentos se combina y tener en cuenta lo q le ponemos al pan de
acompañamiento. En la mayoría de los casos es la mezcla y no el pan lo que
proporciona un numero demasiado elevado de calorías.
El pan debe formar parte de la dieta de todas las personas pero
especialmente de los niños y jóvenes que gastan muchas calorías o de las
personas que hacen un esfuerzo adicional como los deportistas o las personas
que trabajan en oficios que requieren un gran esfuerzo físico.
El pan integral contiene mucha fibra. Comer pan integral es muy importante
para evitar el estreñimiento pero, además, el papel que desempeña la fibra
en el control del colesterol y en la prevención del cáncer de colon debe
también tenerse en cuenta. La fibra acelera el paso de los residuos en el
intestino, lo que dificulta la absorción de los materiales potencialmente
cancerígenos. Al disminuir la absorción del colesterol permite al organismo
mantener unos niveles más bajos del mismo.
La fibra del pan se encuentra en la capa externa del grano de los cereales,
lo que normalmente se conoce como salvado. El refinado de los cereales
elimina parcial o totalmente esta capa por lo que disminuye o elimina la
fibra de ahí que sea más conveniente comer panes integrales que pan blanco.
A pesar de ello, podemos decir que el pan blanco también tiene propiedades
similares al pan integral aunque el menor proporción. El pan blanco es rico
en almidón. La mayor parte de este componente se transforma en energía, pero
parte de él queda sin disolver Parte de este almidón actúa como si fuese
fibra. La creencia que el pan blanco estriñe es falsa, aunque si que es
cierto que este tipo de pan no es tan laxante como el integral.
El pan integral es muy rico en vitaminas del grupo B. Especialmente
importantes son la tiamina o vitamina B1 que ayuda a superar el estrés y la
depresión y fortalece el corazón.
No menos importante es su contenido en niacina o vitamina B3, por su
cometido en la transformación de los hidratos de carbono en energía, de ahí
en parte la reconocida facilidad con la que se digiere el pan. Además no
debemos olvidar la labor de esta vitamina en el mantenimiento del sistema
nervioso, del aparato circulatorio y el cuidado de la piel.
La vitamina E tiene un papel fundamentalmente antioxidante. Previene la
oxidación del organismo por parte de los radicales libres y es, por lo
tanto, muy importante en el control de muchas enfermedades degenerativas
( problemas circulatorios, enfermedades de la vista, de la piel, etc). Su
labor en la prevención de la diabetes o el cáncer de pecho es muy alabada.
Las vitaminas del complejo B se encuentran fundamentalmente en el salvado y
en la capa de aleurona del endospermo del grano, mientras que la mayor
concentración de vitamina E se halla en el aceite del germen. Todo ello
implica que, cuanto más integrales sean los panes, más ricos en vitaminas
serán.
La importancia de la vitamina B es tan destacada que, en muchos países, se
obliga a añadirla a las harinas refinadas o semirrefinadas por lo que puede
disponerse de ellas incluso comiendo pan blanco. No así con la vitamina E
que, al no poder añadirse, desaparece prácticamente en este tipo de pan.
Igualmente hay que destacar que muchas veces el pan integral o blanco se
enriquece con ácido fólico ( vitamina B9). Esta vitamina es necesaria, entre
otras funciones, para el buen desarrollo del feto o para enfermos
intestinales con deposiciones habituales ( Enfermedad de Crohn, colitis
ulcerosa o similares )
Tanto el pan integral como el pan blanco contienen calcio. De hecho, el pan
integral contiene el doble de calcio que el pan blanco. Sin embargo el pan
integral es rico en fitatos, unos componentes que inhiben la absorción del
calcio. La harina refinada no contiene fitatos por lo el calcio procedente
del este tipo de pan se absorbe con facilidad.
Comer pan blanco es una buena manera de ingerir calcio y ayudar a prevenir o
mejorar enfermedades en las que este mineral desempeña un papel destacado
como la osteoporosis. El calcio es necesario para tener unos huesos o
dientes sanos y es un mineral muy necesitado especialmente por las personas
de edad avanzada o por las personas que están creciendo. Combinar el pan con
la leche es una manera ideal de aportar calcio al organismo.
No menos importante es el hierro en la prevención de la anemia. El pan
integral es rico en hierro, pero, una vez más, la presencia de fitatos,
dificultan la absorción de este mineral. La adición de hierro al pan blanco
puede servir de utilidad para ingerir este mineral. |